Creencias populares sobre temas legales que muchos emprendedores dan por ciertas... y que les cuestan dinero y oportunidades.
En cada consultoría encuentro emprendedores que han tomado decisiones basadas en consejos de amigos, familiares, o lo que leyeron en internet. Algunos de estos mitos son inofensivos. Otros cuestan mucho dinero.
Técnicamente puedes, pero es más costoso. Si la SAT detecta que operaste años sin declarar, las multas e intereses acumulados pueden ser devastadores. Además, no construyes historial crediticio ni puedes acceder a clientes formales.
Los contratos no son por desconfianza. Son para definir expectativas claras y tener un marco de referencia si las cosas cambian. Las mejores relaciones comerciales tienen contratos claros.
Registrar una marca cuesta alrededor de Q3,000 a Q5,000. Si alguien más registra tu nombre y tienes que cambiarlo, pierdes todo tu branding, señalización, material impreso y presencia digital. Eso cuesta mucho más.
Los acuerdos verbales también son contratos, aunque difíciles de probar. La falta de contrato no te protege de demandas laborales, de consumidores, o de terceros afectados.
Tu contador es experto en temas fiscales y contables, pero no es abogado. Hay muchos temas como contratos, derecho laboral, propiedad intelectual y derecho societario que requieren asesoría legal específica.
Una sociedad correctamente constituida separa tu patrimonio personal del empresarial. Si tu negocio tiene problemas, tus bienes personales están protegidos. Esto es valioso desde el día uno.
Un abogado preventivo te ahorra muchísimo dinero. Revisar un contrato antes de firmarlo cuesta una fracción de lo que cuesta litigar después.
La asesoría legal preventiva no es un gasto, es una inversión que protege todo lo demás que estás construyendo.
Si tienes alguna duda sobre estos u otros temas legales, escríbeme y con gusto te oriento.